Impacto
de la apertura comercial y la competitividad en El Salvador.
MARCO
CONCEPTUAL.
Introducción.
En El Salvador, desde principios del siglo XX la economía
se ha visto enfocada en el fortalecimiento de sectores específicos que se
convierten en ejes dinamizadores de la economía. En 1989, luego del conflicto
armado en el país, llega un nuevo partido político al poder (ARENA), y se
implementa un Modelo Neoliberal, el cual buscaba insertar a la economía salvadoreña
a la dinámica de la liberalización internacional a través del sector financiero
y el sector maquila.
Desde los ochentas, el Fondo Monetario Internacional junto con
el Banco Mundial y otras instituciones internacionales, dictaron una lista de
políticas económicas sugeridas a los países en vías de desarrollo. En El
Salvador se implementó el Consenso de Washington bajo los Programas de Ajuste
Estructural y Estabilización Económica.
Con la implementación del modelo neoliberal se han
realizado una serie de políticas comerciales con el propósito de liberalizar el
comercio, entre ellos los tratados de libre comercio y la desgravación
arancelaria. Dicho proceso se conoce como: Apertura Comercial.
El presente estudio busca abordar el impacto de la
liberalización comercial en la distribución del ingreso y competitividad
internacional, para determinar si la implementación de dicho modelo económico
ha sido viable en nuestro país, midiéndola según sus efectos en la clase
trabajadora, la evolución de los determinantes de la competitividad
internacional y la estructura productiva nacional.
CAPITULO
I
ANÁLISIS
TEÓRICO SOBRE LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y LA COMPETITIVIDAD INTERNACIONAL
En el presente capítulo, se busca
analizar las concepciones teóricas que explican los problemas económicos de la
distribución del ingreso y la competitividad internacional, enfocándonos en el
principal paradigma económico: la economía política.
Debido a la naturaleza de los problemas
que se pretenden analizar, y la falta de un aparato teórico bien estructurado, dentro
del paradigma de la economía política, que sirva de nexo sólido entre la
distribución del ingreso y el comercio internacional, el capítulo se dividirá
en dos: la primera parte estará relacionada a la distribución del ingreso y la
segunda al comercio internacional haciendo énfasis en los factores
estructurales que influyen en la competitividad internacional.
Dichos apartados se estructuran de la
siguiente manera: primero realizando una breve introducción al tema, es decir,
la distribución del ingreso y la competitividad internacional; a partir del
paradigma de la economía política, interrelacionando las ideas de los
principales exponentes de dichos paradigmas. Se seguirá dicha estructura porque
a pesar que el pensamiento neoclásico fue desarrollado después que el de la
economía política en la línea de tiempo, creemos que el paradigma dominante
neoclásico carece de una base teórica sólida que sea capaz de apegarse a la
realidad del sistema capitalista, y en menor medida, del desarrollo de dicho
sistema en países subdesarrollados como El Salvador.
La distribución del ingreso
A partir del desarrollo de la Economía
como ciencia, se pueden evidenciar dos paradigmas que determinan el desarrollo
del pensamiento económico, los cuales abordan de distinta manera los diferentes
problemas económicos. El problema de la distribución del producto o el ingreso
no es la excepción.
El primero de estos paradigmas está
compuesto por los pensadores de la Escuela Clásica. Según su análisis, se
figuran tres clases sociales conformadas por los capitalistas, los trabajadores
y los terratenientes, distribuyéndose el excedente económico a partir de las
relaciones sociales que cada clase presenta dentro de la economía.
El segundo de los paradigmas es
desarrollado por los economistas neoclásicos, que inician con la corriente
marginalista. En esta corriente de pensamiento se dejan a un lado la
estratificación de las clases sociales y se vuelca hacia una visión
individualista determinado por las voluntades de los agentes económicos sean
estos consumidores y productores. Otro punto de quiebre que se presentan entre
estos dos paradigmas es el abordaje del problema fundamental de la economía. En
el primero se trata de resolver el problema de la reproducción de los factores,
mientras que para los neoclásicos el problema radica en la asignación de los
factores de producción y vuelven su análisis hacia la utilización de las
matemáticas.
Pensamiento neoclásico sobre el problema de la
distribución del ingreso.
Desde la síntesis neoclásica, la
distribución del ingreso posee un carácter normativo, por lo que su explicación
sobre este problema se desarrolla en un plano secundario. De esta manera, según
Shaikh (1991), siempre se ha tratado de evitar los fundamentos sociales de la
distribución del ingreso y se reduce los salarios y las ganancias a simple
variables técnicas.
Los neoclásicos basan sus doctrinas en
el individualismo, de esa manera no existen clases sociales en una economía por
lo que la idea de distribución que planteaban los clásicos queda desechada. De
esta manera, el “valor natural” de los salarios, la ganancia y la renta que
determinaba el mínimo que debe corresponder a cada persona dentro del proceso
de distribución del excedente económico pierde valor. En este sentido, la
distribución del producto social se deja a las fuerzas del mercado a partir de
la determinación de los precios de los factores productivos, de su escasez
relativa en donde juega un papel importante el concepto de marginalidad.
La teoría de la productividad marginal relaciona la demanda de un insumo
y su productividad marginal. De acuerdo a esta teoría, a los individuos se les
paga el valor de sus productos marginales. Hablar en términos marginales se
refiere a la participación que tiene la última unidad adherida al proceso
productivo, es decir, existe una necesidad de agregar una unidad de determinado
factor de producción para generar un artículo que cree una utilidad adicional
al empresario. Es importante mencionar que a medida que se van utilizando
unidades extras de dichos componentes la necesidad de incorporarlos en el
proceso productivo va disminuyendo.
En estas instancias, el factor más
afectado ante cualquier cambio es el trabajo. Al haber un exceso de oferta del
factor trabajo, la utilización de una unidad adicional de este se vuelve menos
deseada por lo que los precios de esta, es decir, los salarios, caen de tal
manera que no se logran satisfacer las necesidades imperantes de los
trabajadores. Ante esta circunstancia en la distribución del producto social se
ve reducido la proporción correspondiente a los salarios, aumentando de esa
manera la participación de las utilidades de los capitalistas. Es por esta
razón, que según la visión neoclásica, los precios de la mano de obra es
determinante para la competitividad de un país cuando abre sus fronteras al
juego del libre comercio. De esta manera, bajo la concepción neoclásica se
necesita una reducción del pago al factor trabajo para aumentar la
competitividad, a pesar de la supuesta igualdad de los factores de producción,
en donde cada factor recibe su pago de acuerdo a su productividad marginal, el
papel del factor trabajo se reduce a un simple costo dentro de la producción
originándose de este modo la teoría del valor-utilidad.
El modelo económico neoliberal se basa
en las ideas de la escuela monetaristas teniendo como su mayor representante a
Milton Friedman y Friedrich August von Hayek. El desarrollo de su pensamiento
sobre la libertad que debe existir en los mercados y, sobre todo, relacionado
con los precios, es lo que ha servido teórica, ideológica y políticamente para
formular el Consenso de Washington y que se ha implementado en casi
todos los países Latinoamericanos. Los pensadores que siguen esta línea son
considerados como neoliberales porque realizan una relectura y actualización de
las ideas del liberalismo.
Las doctrinas neoliberales se basan en
la libertad del mercado que actúa a partir de las funciones que cumplen los
precios:
·
Transmiten información importante sobre las
condiciones del mercado y dirigida a las personas que necesitan conocer esa
información.
·
Generan incentivos para que las personas
(productores y consumidores, propietarios de factores de producción) actúen
correctamente con la información proporcionada.
·
Determinan la distribución de la renta entre las
personas.
En la función de los precios referida a la distribución, es la
relación existente entre los ingresos percibidos por la venta de bienes y
servicios con los costos de producción, lo que determina la renta que reciben
los agentes involucrados en el proceso productivo.
El comercio internacional
En 2012 se actualizó la investigación a empresas localizadas en Zonas
Francas y Depósitos para Perfeccionamiento Activo (DPA) para indagar sobre el
traspaso de propiedad, con la finalidad de identificar cuales empresas dejaron
de realizar la actividad maquiladora. La investigación se realizó mediante
entrevistas directas a empresas (que representan el 80% del total previo a la
revisión), encuestas e información del Ministerio de Economía; habiéndose
investigado un total de 136 empresas entre exportadoras e importadoras. La
investigación dio origen a nuevas reclasificaciones que abarcan los años
2010/2012, lo que implicó una reducción del registro de bienes para
transformación de alrededor del 10% del total registrado inicialmente; los
datos revisados fueron publicados por primera vez en septiembre 2012.
Capitulo II
ANALISIS
DESCRIPTIVO DE
LAS POLITICAS NEOLIBERALES COMERCIALES, LABORALES Y PRODUCTIVAS
1989-2010.
En 1989 se inicia la implementación del
modelo neoliberal con la llegada de un nuevo partido político al poder, Alianza
Republicana Nacionalista de El Salvador (ARENA), a través de la implementación
de los programas de ajuste estructural y estabilización económica bajo la base
del consenso de Washington. Es por ello que el objetivo de este capítulo es
presentar todas las medidas implementadas en los distintos gobiernos en materia
de apertura comercial, distribución del ingreso y competitividad internacional.
Para tales efectos, se describirán las principales políticas comerciales,
laborales y productivas.
En el presente capitulo se efectúa una
breve descripción de los antecedentes que dieron paso a la implementación del
Modelo Neoliberal en el país, después de la caída del Modelo de
Industrialización por Sustitución de Importaciones y de haber pasado por un
período de guerra que cambio el desempeño de la economía y su estructura
productiva.
La estructura del capítulo se divide en
cuatro partes. La primera presenta las políticas comerciales implementadas a lo
largo del periodo de estudio, describiendo la evolución del grado de apertura
comercial y el saldo comercial para cada uno de los períodos presidenciales,
así como también, se hará un resumen de la evolución que han tenido el número
de países con saldos superavitarios y deficitarios y la desgravación
arancelaria.
Se presentan los períodos presidenciales
desde 1989 hasta la actualidad, con el fin de describir lo que cada
administración presidencial implementó en su período en el marco de las
recomendaciones neoliberales del Consenso de Washington, para discutir las
políticas de apertura comercial y las medidas tomadas en el mercado laboral y
productivo, dicha discusión servirá como base para evaluar el impacto, que
dichas acciones han tenido a nivel agregado y sectorial de la economía.
La
segunda parte describe las políticas laborales dentro de cada uno de los
programas de gobierno. El tercer apartado será respecto a las políticas
productivas. Se describirán las principales líneas de acción tomadas por las
administraciones presidenciales desde 1989, evaluando el comportamiento de
indicadores productivos como el PIB real a nivel sectorial y agregado, los
flujos de inversión privada, pública y extranjera directa, así como el destino
del crédito para de esta manera evaluar los rubros económicos que han tenido un
mejor comportamiento en el período de la apertura comercial.
Por
último, una breve síntesis de las principales políticas comerciales, laborales
y productivas implementadas en el período de la apertura comercial y el modelo
neoliberal.
ANTECEDENTES.
A finales del siglo XIX, con la
implementación del cultivo del café, el eje de acumulación del capital se
centró en el sector agrícola a través del modelo primario exportador. Sin
embargo, con la caída de los precios y la pérdida de importancia a nivel
internacional, en el período de 1934 a 1950, de este eje de acumulación se
implementa un nuevo modelo, basado en las ideas de la Comisión Económica para
América Latina (CEPAL) y Raúl Prebisch para dinamizar la economía conocida como
Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), donde el principal
eje de acumulación se centra en el sector industrial.
Al contrario de los modelos de
monocultivo agroexportadores, el modelo ISI se basaba en la idea de un
desarrollo hacia adentro buscando cambiar la estructura productiva del país. De
acuerdo con Barrera, et al. (2008), el período del modelo ISI, modifica las
características de la FES salvadoreña, pero no logra desplazar al sector
agro-exportador.
Como el eje de acumulación central en la
economía, a pesar de que este empieza a perder importancia en la producción
nacional hacia finales de la década de 1970.
En 1979 estalla el conflicto armado,
esto debido a una diversidad de causas sociales, económicas, políticas, etc.,
fue una época de mucha tensión política e incertidumbre económica, por lo que
no existía incentivos para la inversión privada, generando de esta manera un
período de estancamiento económico. Para observar el impacto que marcó este
hecho histórico en nuestro país, el comportamiento del PIB a precios constantes
muestra dicho estancamiento e incluso una caída en la producción nacional.
Finalizado el conflicto armado, en 1989
entra un nuevo partido político a gobernar el país. El partido ARENA, lleva a
cabo la implementación de un nuevo modelo económico bajo el respaldo de
Instituciones Financieras Internacionales (IFI´s). Empieza una transición del
modelo ISI al Modelo Neoliberal, que busca abrir las fronteras del país al
mercado internacional, principalmente a través de la apertura comercial, sector
financiero y la trasformación del país en una zona franca atrayente para las
maquilas.
Después de haber pasado por un período
de guerra que dejo devastada la estructura productiva del país y de haber
estado bajo un Modelo de industrialización por sustitución de importaciones se
presenta bajo el Gobierno de Alfredo Cristiani al Modelo Neoliberal como
alternativa para reactivar la economía.
Este modelo estaba apoyado por las
grandes IFI’s que pasaron de promover la reconstrucción y el fomento de las
economías devastadas por la segunda guerra mundial, a velar por los intereses
del capital transnacional. Las economías subdesarrolladas, especialmente las
latinoamericanas, imposibilitadas de cubrir la deuda externa obtenida en la
década de los 80s, dependían de las plataformas de ayuda condicionada de las
IFI´s, que buscaban agilizar los procesos de cambio hacia los nuevos ejes de
acumulación.
Es por esto que los Estados Unidos y las
IFI´s serían determinante en la estructuración de la política económica de El
Salvador durante toda la década de los 90’s. Los mecanismos de influencia de
las IFI’s respondían a una lógica económica concreta que se había moldeado de
acuerdo a las nuevas exigencias de valorización de capital, una lógica que
surgía a partir de los “Institutos de Investigación” y “tanques de pensamiento”,
de la denominada “Mainstream economics” (The New School for Social Research,
2008; citado en Barrera et al, 2008), desarrollada principalmente en los
Estados Unidos e Inglaterra.
Las grandes instituciones financieras
internacionales dictaron una lista de políticas económicas sugeridas a los
países en vías de desarrollo. Por tanto, los nuevos objetivos a partir de la
década de los 90’s se ubicaron en: “… lograr un crecimiento sostenido, reducir
la participación del Estado en la economía, y utilizar más plena y
eficientemente los recursos del país”. Estas estrategias, conocidas como el
Consenso de Washington, buscaban contrarrestar todos los desequilibrios
macroeconómicos y redefinir el papel del Estado en la economía, para así poder
impulsar el crecimiento económico. Se recomendaba a los países en vías
desarrollo las siguientes medidas:
1. Disciplina Presupuestaria
2. Priorizar el gasto público
3. Reforma Fiscal
4. Liberalización del tipo de interés.
5. Liberalización comercial.
6. Privatizaciones.
7. Desregulaciones.
8. Derechos de propiedad.
9. Apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas.
10. Tipo de Cambio
Competitivo.
Estas disposiciones internacionales
marcaron significativamente el modelo económico de El Salvador. Para recibir
financiamiento económico de las instituciones antes mencionadas, se puso en
marcha un Programa de Ajuste Estructural y de Estabilización Económica (PAE y
PEE). Es importante recalcar que las políticas económicas implementadas en El
Salvador tenían la finalidad de cumplir los tres grandes objetivos que
planteaban los organismos Internacionales:
·
Equilibrio Interno.
·
Equilibrio Externo.
·
Reasignación del Papel del Estado en la Economía.
Descripción de políticas neoliberales comerciales, laborales y
productivas implementadas en El Salvador.
Políticas
Comerciales:
Las políticas comerciales juegan el
papel más importante en el modelo neoliberal, ya que de acuerdo a este enfoque,
abrir las fronteras hacia nuevos mercados permite aumentar la productividad del país que redundara en un
aumento de la competitividad internacional de nuestro país. El modelo establece
que una de las formas en la cual se realizará dichos aumentos de competitividad
será mediante el abaratamiento de los insumos de producción vía aumento de
importaciones de dichos bienes que tengan un alto contenido tecnológico.
Basándose en una metodología propuesta
por Lora (1997, 2001), calculó que para 1999, El Salvador tenía un índice de
implementación de reformas económicas más alto que el resto de Centroamérica y
América Latina, lo que implica que la política comercial ha sido una de las políticas
económicas a la cual se le ha dado mayor énfasis en la implementación del
modelo neoliberal.
En el período analizado las
principales políticas comerciales implementadas que contribuirían a la apertura
comercial han sido la desgravación arancelaria y la firma de los Tratados de
Libre Comercio (TLC). Para el caso de la desgravación arancelaria, esta se dio
de manera gradual, pero continua, como mecanismo para contrarrestar el golpe
para los capitalistas salvadoreños que tenían intereses en los sectores productivos
exportadores. No obstante, sostiene que la configuración de la elite
capitalista de nuestro país sufre una profunda reestructuración con la
implementación del modelo neoliberal, a partir de los noventas. Lo acuerdos
bilaterales comerciales vigentes hasta la fecha son con los siguientes socios
comerciales: México (2000), República Dominicana (2001), Chile (2002), Panamá
(2003), Estados Unidos (2004) y el más reciente Taiwán, que entró en vigencia
en el 2008.
Clasificación
de la política comercial de acuerdo a administración presidencial (1989-2011)
En el presente apartado, se
presentaran las políticas comerciales implementadas de acuerdo a las
administraciones presidenciales, a partir de 1989 a la fecha.
Administración
Presidencial de Alfredo Cristiani (1989-1994)
La ejecución de esta desgravación
arancelaria partía de dos supuestos: el primero de ellos, que la protección que
había estado gozando la economía salvadoreña no le permitía al país insertarse
en el mundo competitivo de la globalización ya que fomentaba sectores
productivos ineficientes. La segunda, radicaba en la idea del florecimiento de
las exportaciones a través de la participación de las maquilas en el país
convirtiéndolo a este en una zona franca atrayente para la inversión
extranjera.
No obstante, la puesta en marcha de la
desgravación arancelaria no aseguraba que los sectores productivos se volvieran
más eficientes. Si bien es cierto, existía la oportunidad de importar insumos
productivos de alto contenido tecnológico, en muchas ocasiones no ha sido
suficiente en relación a nuestros competidores y tampoco existía la mano de
obra calificada para utilizar dichas tecnologías. Lo anterior implica, que a
pesar de la medida de desgravación arancelaria, el rezago tecnológico de
nuestros sectores productivos sigue latente, esto dio pauta para que nuevas
tecnologías entraran en nuestras fronteras y eso ayudara a que nuestros
sectores fueran capaces de producir más, sin embargo, no es suficiente para
eliminar el rezago tecnológico que ha enfrentado el país históricamente. Antes
de la implementación de la desgravación, con los aranceles se recaudaba
aproximadamente el 27% de los ingresos tributarios, lo que implica un impacto
negativo en la recaudación fiscal.
El cuadro muestra la desgravación
arancelaria que sufrió la economía en la administración del presidente
Cristiani. En ese período de cinco años se ve una disminución de los tramos
aplicables a los aranceles pasando de 25 tramos en 1989 a tan solo 4 a finales
de 1994. Además de esto, se observa como el techo arancelario paso de 290% en
1989 a 20% en 1994.
Administración
Presidencial de Armando Calderón Sol (1994- 1999)
Las estrategias comerciales planteadas
por el partido ARENA en su primer quinquenio de administración esperaban seguir
su desarrollo con la entrada al poder de Armando Calderón Sol. En su Plan de
Desarrollo Económico el presidente Calderón Sol estableció el objetivo de
insertar al país en un proceso de modernización y globalización, cuyo discurso
planteaba la posibilidad de llevar consigo un desarrollo integral, sostenido y
sustentable (UCA, 1999). El fortalecimiento del modelo Neoliberal seguía
cobrando importancia dados los esfuerzos por aumentar la apertura comercial y
las diferentes etapas de privatizaciones que pretendían aumentar el comercio y
las inversiones. En 1995, el país se adhiere a la Organización Mundial del
Comercio (OMC) que surge del antiguo GATT, y en 1996, el representante de El
Salvador en la OMC aclaró que todavía estaban vigentes ciertas barreras no
arancelarias así como procedimientos de registro y administrativos aplicados a
las importaciones de productos farmacéuticos y sacarina. Es por esto que se
hizo hincapié en que El Salvador estaba firmemente decidido a seguir mejorando
su régimen de política comercial en los pocos sectores donde todavía se ven
estas medidas no arancelarias. En esa medida, se esperaba contribuir a la
entrada de productos que tenían dificultades, no por problemas arancelarios,
sino de otra índole, favoreciendo de esta manera, aún más, a las importaciones.
Alvarenga (2001) identifica al plan de
desgravación arancelaria universal, como parte de la reactivación del mercado
común centroamericano, como la principal política comercial propuesta por el
plan de gobierno del presidente Calderón Sol, se esperaba que en el transcurso
de dicho período presidencial, se estableciera un techo arancelario del 6% y un
piso del 1%, incluyendo dentro de dicho plan al sector agropecuario.
Según declaraciones de la OMC (1996)
en este mismo año, El Salvador era partícipe activo de negociaciones
comerciales bilaterales y regionales. Dado que es un país partidario del
fortalecimiento del sistema multilateral, en este período se llevaron a cabo
negociaciones para suscribir el ALCA48 buscando una compatibilidad de estos
acuerdos con la OMC. El inicio de estos acuerdos comerciales terminaría en otra
de las políticas comerciales aplicadas, de carácter bilateral, en los
siguientes gobiernos: los tratados de libre comercio (TLC), que haría
incrementar el nivel de apertura comercial. En 1998, el gobierno emprende la
negociación de los TLC: “con el propósito de consolidar la inserción
internacional de El Salvador en los mercados externos y ampliar las
oportunidades económicas para los sectores productivos nacionales” (MINEC,
2010).
Estos tratados pasan a ser el eje
fundamental de la política comercial implementada en nuestro país a partir de
fines de los 90.
A partir de estas políticas, la OMC
(1996) ha elogiado los esfuerzos hechos por El Salvador para poner su
legislación comercial en conformidad con los Acuerdos de la OMC justificando
que la liberalización comercial, junto con la desreglamentación de los mercados
nacionales, han sido un elemento clave en el crecimiento de El Salvador aunque
la relación entre el comercio y el PIB no ha recuperado todavía los niveles de
la década de 1970. Lo anterior implica que a pesar del grado de liberalización
comercial implementado por nuestro país, en 1996, la OMC aún consideraba que
quedaba camino por recorrer.
En cuanto a la política cambiaria,
Alvarenga (2001) sostiene que se implementa una convertibilidad de la moneda,
anclada a 8.75 colones por cada dólar estadounidense. Dicha implementación era
el prólogo a la ley de integración monetaria del 2001, en la cual se dolariza
nuestra economía. Hernández (2009), argumenta que dicho tipo de cambio se
encontraba sobrevaluado, lo que perjudica el precio de nuestras exportaciones
en el exterior y favorece el de las importaciones.
Al igual que en el análisis del
período presidencial de Alfredo Cristiani, es posible observar los principales
préstamos internacionales obtenidos por el gobierno del presidente Calderón
Sol, así como sus condicionantes en materia de política comercial.
Administración
Presidencial de Francisco Flores (1999-2004)
Con la llegada de una nueva
administración de ARENA y siguiendo con los lineamientos de la implementación
de la apertura comercial, el Presidente Flores proponía el impulso de la
actividad exportadora como elemento fundamental para el desarrollo de El
Salvador dentro de su plan de Gobierno.
La política comercial en este período
se enfocaba en los ya mencionados TLC. A partir de estos el gobierno en
función, estableció dentro de sus líneas estratégicas facilitar la penetración
y ampliación de mercados para las exportaciones salvadoreñas a través de
promover la suscripción de acuerdos comerciales con países y bloques
estratégicos. Asimismo, prometió mejorar la infraestructura que ayudaría a la
capacidad exportadora del país a fin de potenciar su desarrollo y
competitividad, y promover instrumentos financieros que apoyen efectivamente la
diversificación y crecimiento de las exportaciones y la ampliación de los
mercados.
En este sentido, continuando con las
líneas estratégicas para la apertura comercial, y buscando mayores nexos con el
mercado Latinoamericano, el Presidente Flores firma tratados bilaterales con
cuatro nuevos socios: México, República Dominicana, Chile y Panamá. Además
empezó a negociar, en 2003, el TLC entre Centroamérica y Estados Unidos que se
implementará hasta 2006. El acuerdo de asociación entre la Unión Europea y
Centro América se comenzó a negociar en el año 2004. Asimismo, se comenzó a
negociar en 2001, un tratado de libre comercio entre el CA-4 y Canadá, no
obstante dichas negociaciones quedaron congeladas en 2004 y volvieron a ser
retomadas por la Administración presidencial de Mauricio Funes.
En el año 2000 se suscribió el TLC con
México, sobre la base de la apertura recíproca. Asimismo, en el largo plazo se
esperaba una desgravación arancelaria que llegaría al 0%. México otorgó acceso
inmediato a cerca del 78% de los productos industriales negociados provenientes
de El Salvador, mientras que El Salvador concedió acceso inmediato al 59% de
los mismos productos provenientes de México. Con respecto a los bienes
agrícolas México elimina los subsidios agrícolas a las exportaciones y
desmantela las barreras no arancelarias (cuotas, licencias, etc.) por lo que,
se pretendía, que los productos agrícolas salvadoreños tengan un fácil acceso a
las fronteras mexicanas. Este TLC entro en vigencia en el 2001, año en el que
dichos compromisos se hicieron efectivos.
Luego de negociaciones y ratificaciones
del TLC con República Dominicana, en octubre del año 2001 entra en vigencia el
TLC otorgando acceso inmediato a los mercados de dicho país a cerca del 98.2%
de nuestros productos. Se acordó que todos los productos negociados gozarían de
0% de arancel y serían favorecidos con preferencias iguales en ambos países.
Sin embargo, se negoció por otro lado un listado de exclusiones para
determinados productos, de entre los cuales destacan: el azúcar, derivados del
petróleo, leche, alcohol etílico, entre otros. Al firmar y entrar en vigencia
el TLC con Chile el 1 de julio de 2002, se otorgó libre entrada del 83% de los
productos salvadoreños a este país. Sin embargo, un 4.41% de los productos
nacionales quedaron excluidos de las negociaciones, en tanto que los productos
restantes se someterán a un programa de desgravación arancelaria comprendido
entre 3 y 10 años. Por su parte, El Salvador concedió acceso inmediato al
62.99% de los productos provenientes de Chile, dejando 4.38% en la lista de
exclusiones y sometiendo el resto de productos a un programa de desgravaciones
que comprende entre los 5 y 16 años.
A inicios del año 2003, entra en
vigencia del TLC con Panamá. Según la Cámara Americana de Comercio (2008,
citado en Garate, et al. 2008), el 85% de los productos salvadoreños gozan de
libre entrada en el mercado panameño desde la puesta en marcha de este TLC,
mientras que El Salvador otorgó acceso inmediato al 81% de los productos
panameños. El resto de productos negociados por ambos países quedó sujeto a un
calendario de desgravación que culminará en el año 2013 con la libre entrada de
los productos a ambos países.
A pesar de todos los esfuerzos por
poner en marcha estos TLC con los diferentes socios en América Latina, los
saldos comerciales que se presentan con cada uno de ellos no han sido muy
favorecedores para el país, lo que refuerza una de las hipótesis principales de
nuestro estudio, ya que sugiere que la apertura comercial ha impactado
negativamente en la competitividad internacional.
En cuanto a la política cambiaria
adoptada en el período de Francisco Flores se ha convertido en la principal
política económica de su período, y muy posiblemente de toda la década del
2000. Dicha política consiste en la implementación de la dolarización mediante
la aprobación de la ley de integración monetaria y una reforma a la ley
orgánica del BCR que le impide emitir moneda nacional.
Góchez (2011), establece que si bien
las devaluaciones del tipo de cambio nominal no son suficientes para mejorar
consistentemente la competitividad, la dolarización impide realizar ajustes
paulatinos a través del tipo de cambio que puedan contribuir a aliviar la
presión competitiva externa.
La administración del presidente
Francisco Flores no quedo exento de recurrir a préstamos de Instituciones
financieras internacionales. Tal como en el caso de la presidencia de Calderón
Sol, las condiciones impuestas por dichas instituciones iban enfocadas al
sector productivo con la variante de que en algunos casos, exigían mayor
participación del sector financiero tanto nacional como internacional. Esto
repercutiría de igual manera en la orientación de las políticas comerciales.
Administración
Presidencial de Elías Antonio Saca (2004-2009)
Para darle continuidad a las políticas
comerciales, el nuevo mandatario de la cuarta Administración de ARENA, Elías
Antonio Saca establece en su plan de gobierno Plan País Seguro (2004),
rediseñar políticas gubernamentales “para crear una ventaja competitiva a raíz
de la conectividad que se ha estado estableciendo con el mundo”. En este
período, la política comercial se sustenta en los TLC y la desgravación
arancelaria.
De esta manera el gobierno en función
pretendía, planteado en su discurso, crear una ventaja en los flujos derivados
del comercio y la inversión extranjera, así como también, generar mayores
oportunidades de empleo.
La evolución tecnológica que se ha dado en los
últimos años a nivel mundial, se ha presentado en el país pero a niveles
menores, lo que implica que, como se ha mencionado en el análisis de la
administración Cristiani, se sigue en una situación de rezago tecnológico que
no ayuda a la mejora competitiva de los sectores productivos exportadores.
Según ARENA (2004), la inserción del
país en el contexto mundial presentaba grandes oportunidades y a la vez grandes
desafíos. Estos desafíos cobran mayor fuerza por la revolución tecnológica
antes mencionada, ya que según la visión dominante, se trataba de un problema
de aprovechamiento de los recursos tecnológicos, pasando por alto los problemas
estructurales de los sectores productivos.
La administración Saca continuó con
las negociaciones del acuerdo de Asociación con la Unión Europea e implementó
el Tratado de libre comercio Centroamérica República Dominicana y Estados
Unidos (CAFTA). . Con la entrada en vigencia de este Tratado se lograría que el
99.73% de los productos provenientes del sector industrial salvadoreño tuvieran
un acceso inmediato con un arancel cero al ingresar a los Estados Unidos,
mientras que un 89% de los productos salvadoreños de origen agrícola, se
manejarían de igual manera. Los productos restantes se desgravarán en un plazo
máximo de 10 y 20 años respectivamente. El Salvador por su parte, otorgó acceso
inmediato con arancel del 0% al 77.97% de los productos provenientes del sector
industrial de Estados Unidos y concedió los mismos beneficios al 53% de sus
productos agrícolas, también dejando el resto de productos sujetos a
desgravaciones con un plazo de 10 y 20 años respectivamente.
El calendario de desgravación
arancelaria del CAFTA supone una asimetría entre El Salvador y Estados Unidos,
sin embargo, hay que tener en cuenta que si bien contiene un calendario
diferenciado, al final del calendario ambos países deberán haber eliminado sus
aranceles en casi la totalidad de sus bienes, por lo que según Góchez (2008),
dicho calendario no está adecuado a un tratamiento de las asimetrías entre
ambos países. Aunado a esta dificultad, sostiene que algunos productos
agropecuarios estadounidenses, aunque alcanzaran el nivel de 0% en su tasa
arancelaria, se encuentran protegidos por barreras no arancelarias como las
medidas sanitarias y fitosanitarias y el subsidio a las exportaciones, por lo
cual el mercado de dichos productos resulta prácticamente impenetrable, siendo
en muchos casos, que se tratase de productos agropecuarios estratégicos para la
región centroamericana.
Por otra parte, el 1 de marzo de 2008
entra en vigencia el TLC con Taiwán. En este se concedió acceso inmediato al
64.4% de los productos salvadoreños. Para el resto de productos, este tratado
en particular posee un calendario de desgravaciones por categorías,
establecidas de manera que aseguran la equiparación de aranceles entre los dos
países firmantes. Por su lado, El Salvador concedió un acceso inmediato al
57.1% de los productos procedentes de la República de Taiwán, dejando igualmente
el resto de productos sujetos a las distintas categorías de desgravaciones.
Según OMC (2010), El Salvador recorre
el “buen camino” de la apertura comercial de manera sobresaliente ya que ha
realizado en este período presidencial “avances”, tales como la modernización
de las aduanas, la eliminación de prescripciones innecesarias en materia de
licencias, la mejora de la transparencia de los reglamentos técnicos y las
medidas sanitarias y fitosanitarias, y el fortalecimiento del marco
institucional de política de competencia y contratación pública.
Administración
Presidencial de Mauricio Funes (2009-2014)
El año 2009 marcó significativamente
la historia política salvadoreña, debido a que asume el poder el Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de la presidencia de la
república bajo el mando de Mauricio Funes. De acuerdo al discurso oficial y
propagandístico del FMLN, se espera dar un vuelco a las medidas neoliberales
implementadas en los últimos 20 años por el partido ARENA, no obstante, no está
muy claro si ha significado un cambio real en el rumbo económico del país.
El discurso se ve reflejado en el Plan
Quinquenal de Desarrollo (2009-2014) que presenta el nuevo mandatario. Sus
áreas prioritarias se enfocan en las áreas sociales y económicas que tienen que
ver con la reactivación de sectores que antes jugaban un papel preponderante en
la economía del país; ya no se insiste, al menos discursivamente, en que el
país forme parte de un mundo globalizado.
Con el cumplimiento de dicho objetivo
se espera tener como resultado un crecimiento de las exportaciones de bienes y
servicios de al menos el 20% al final de su período de gobierno (Plan
Quinquenal de Desarrollo, 2009).
No obstante la realidad en estos dos
años de gestión ha sido otra, ya que en cuanto a la implementación de política
comercial en la administración Funes, Góchez (2011), plantea que se han
mantenido los lineamientos de la apertura comercial en el contexto del modelo
neoliberal que han traído los cuatro gobiernos anteriores.
De acuerdo a MINEC (2010; citado en
Salgado, et al. 2010), el 60.22% del total de bienes agrícolas y el 99.23% de
los industriales producidos en Centroamérica tendrán acceso inmediato con tasa
arancelaria de 0%a la Unión Europea, mientras que el 34.09% del total de bienes
agrícolas y el 50.21% de los industriales producidos en la Unión Europea
gozarán del acceso inmediato. Al cabo de 10 años, Centroamérica habrá
liberalizado en un 97.73% su comercio bilateral, mientras que la UE lo habrá
hecho en 100%. Tal como planteaba Góchez (2008), en su análisis sobre el CAFTA,
el calendario arancelario del ADA no toma en cuenta de manera suficiente las
diferencias asimétricas entre la UE y CA.
Otra medida que fortalece el argumento
de continuidad en las políticas comercial de la gestión presidencial de
Mauricio Funes, es la abolición del subsidio a las exportaciones “draw-back”
que se ratificó con la ley de reactivación de las exportaciones de 1990, para
implementar el “draw-back puro” que hace referencia a la definición original de
dicho mecanismo aduanero, en la cual se realizan devoluciones sobre los
impuestos pagados por insumos utilizados por los exportadores. Dicha política
comercial fue a raíz de un señalamiento de la OMC, en el cual hacía referencia
a que dicho subsidio era competencia internacional desleal.
El subsidio a las exportaciones, o
“draw-back” que venía desde los noventas, según Díaz (2010), solo beneficiaba a
un 15% de la totalidad de exportadores, por lo que resulta evidente, que en los
gobiernos anteriores esta medida se utilizaba en beneficio de una mayoría de la
clase capitalista dedicada a la exportación, a pesar de las recomendaciones que
venía haciendo la OMC sobre su abolición desde 2005. Lo anterior sugiere que en
los gobiernos de ARENA, que la rapidez
en la implementación de las políticas neoliberales guarda una relación directa
con los efectos de las mismas
sobre la élite capitalista, de este modo aquellas medidas que afecten en mayor
medida los intereses de dicha clase serán aplicadas con mayor lentitud.
Otra medida de política
comercial implementada en este período ha sido la ley de creación del Centro de
Trámites de Importaciones y Exportaciones (CIEX). El CIEX es la figura del
antiguo CENTREX, la principal diferencia entre ambos es que el CENTREX solo agilizaba
procesos burocráticos relacionados a las exportaciones, mientras que el CIEX lo
hace también con importaciones. Si se consideran los procesos burocráticos como
"barreras no arancelarias" de las importaciones, dicha reforma del
CENTREX vendría a contribuir al fomento de la apertura comercial, en concreto
en las importaciones.
Con respecto a las mejoras
observadas en el comercio internacional, Díaz (2010), sostiene que dichas
mejoras obedecen, en mayor medida, a la recuperación económica de nuestros
principales socios comerciales y no a las políticas comerciales implementadas
en este período.
El Presidente de la República,
Mauricio Funes, llamó hoy a construir una alianza sólida que involucre a
todos los sectores del país con el objetivo de alcanzar metas aceptables de
crecimiento económico, generación de empleo y distribución equitativa de la
riqueza.
“Vivimos un momento muy especial porque
tenemos ante nosotros la oportunidad cierta de compartir objetivos, lograr
acuerdos y tejer la alianza que nos lleve al logro de esas metas”, afirmó el
mandatario en su discurso.
En este sentido, agregó que en el ámbito económico, este año 2013 el gobierno lo define como un año crucial para el futuro desarrollo del país porque “se espera dar pasos decisivos en la construcción de las bases de un nuevo modelo económico y social más eficiente, competitivo e inclusivo”.
El gobernante señaló que este año se concretizarán los grandes proyectos que buscan modernizar la economía, aumentar la competitividad y convertir a El Salvador en un país atractivo para la inversión nacional y extranjera.
La ejecución de estos proyectos abarcará de 4 a 5 años, involucrando la movilización de una gran cantidad de recursos públicos y privados, nacionales e internacionales, que en conjunto suman más de 2 mil quinientos millones de dólares, manifestó el mandatario.
Entre estos proyectos, destaca la modernización y posterior ampliación del Aeropuerto Internacional de El Salvador, a través de un asocio público-privado, cuya fase de modernización significará una inversión de alrededor de 70 millones de dólares.
Otros proyectos son la concesión del Puerto de La Unión, y la licitación de 350 megavatios de energía, que supondrá una inversión privada del orden de los 900 millones de dólares y que representará la inversión privada más grande en la historia reciente del país.
El cuarto proyecto, ya en marcha, es la construcción del primer tramo del nuevo Sistema de Transporte Metropolitano (SITRAMSS), cuya inversión total llega a más de 100 millones de dólares.
En este sentido, agregó que en el ámbito económico, este año 2013 el gobierno lo define como un año crucial para el futuro desarrollo del país porque “se espera dar pasos decisivos en la construcción de las bases de un nuevo modelo económico y social más eficiente, competitivo e inclusivo”.
El gobernante señaló que este año se concretizarán los grandes proyectos que buscan modernizar la economía, aumentar la competitividad y convertir a El Salvador en un país atractivo para la inversión nacional y extranjera.
La ejecución de estos proyectos abarcará de 4 a 5 años, involucrando la movilización de una gran cantidad de recursos públicos y privados, nacionales e internacionales, que en conjunto suman más de 2 mil quinientos millones de dólares, manifestó el mandatario.
Entre estos proyectos, destaca la modernización y posterior ampliación del Aeropuerto Internacional de El Salvador, a través de un asocio público-privado, cuya fase de modernización significará una inversión de alrededor de 70 millones de dólares.
Otros proyectos son la concesión del Puerto de La Unión, y la licitación de 350 megavatios de energía, que supondrá una inversión privada del orden de los 900 millones de dólares y que representará la inversión privada más grande en la historia reciente del país.
El cuarto proyecto, ya en marcha, es la construcción del primer tramo del nuevo Sistema de Transporte Metropolitano (SITRAMSS), cuya inversión total llega a más de 100 millones de dólares.
Además destacó la eventual ejecución
del proyecto Fomilenio II, que “pretende convertirse en un factor
desencadenante de la inversión privada en todo el país, especialmente en la
zona costero- marina” y resaltó la iniciativa del Asocio para el
Crecimiento que lleva adelante con la colaboración del gobierno de Estados
Unidos.
“Estos proyectos constituyen una base insoslayable para lograr acuerdos que nos involucren a todos y una alianza para convertirlos en realidad”, señaló el gobernante ante los empresarios.
En ese contexto, hizo un llamado a las diferentes fuerzas sociales y políticas para asumir el compromiso de excluir estos temas del “debate electoralista en el que se expresan más los intereses partidarios o de grupo, que los del país en su conjunto”.
Agregó que, por el contrario, estos grandes temas deben ser entendidos como la mayor herencia del gobierno a las administraciones venideras, en materia de inversiones productivas generadoras de crecimiento, empleo, ingresos y bienestar.
El mandatario informó que con el objetivo de garantizar la estabilidad y el buen clima social y político en el actual proceso electoral, ha convocado a los candidatos a la Presidencia de la República para asegurar que los temas estratégicos del país tengan el tratamiento conveniente que necesita el país.
Además, el Presidente Funes invitó a la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) a retornar al seno del Consejo Económico y Social (CES), entidad cuya participación anunció será ampliada a nuevos sectores empresariales, nacionales e internacionales, representación de salvadoreños en el exterior, entre otros.
“Estos proyectos constituyen una base insoslayable para lograr acuerdos que nos involucren a todos y una alianza para convertirlos en realidad”, señaló el gobernante ante los empresarios.
En ese contexto, hizo un llamado a las diferentes fuerzas sociales y políticas para asumir el compromiso de excluir estos temas del “debate electoralista en el que se expresan más los intereses partidarios o de grupo, que los del país en su conjunto”.
Agregó que, por el contrario, estos grandes temas deben ser entendidos como la mayor herencia del gobierno a las administraciones venideras, en materia de inversiones productivas generadoras de crecimiento, empleo, ingresos y bienestar.
El mandatario informó que con el objetivo de garantizar la estabilidad y el buen clima social y político en el actual proceso electoral, ha convocado a los candidatos a la Presidencia de la República para asegurar que los temas estratégicos del país tengan el tratamiento conveniente que necesita el país.
Además, el Presidente Funes invitó a la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) a retornar al seno del Consejo Económico y Social (CES), entidad cuya participación anunció será ampliada a nuevos sectores empresariales, nacionales e internacionales, representación de salvadoreños en el exterior, entre otros.
Con el
apoyo de la Embajada Americana y el Departamento de Comercio de los Estados
Unidos se realizó en El Salvador durante los días 16 y17 de julio de 2012, el
evento denominado “Desarrollando una Ventaja Competitiva en el Mercado Actual: a través de un Diálogo Público Privado en pro de la
Facilitación del Comercio y la Inversión”. En el evento participaron
representantes del sector público y privado y se abordaron diferentes temáticas
relacionadas al comercio, tales como, el Programa Operador Económico Autorizado
(OEA) y la Asociación Aduana comercio contra el Terrorismo (C TPAT) que
permiten a las Aduanas diferenciar el comercio de alto riesgo, contribuyendo a
facilitar el comercio legítimo en beneficio de una mayor competitividad y
eficiencia.